Yana Ferments nace de la esencia de sentir, experimentar, investigar y conectar.
Fermentamos kombucha de manera lenta y controlada —en línea con el movimiento slow food — y envasamos en vidrio reutilizable y reciclable para cuidar el entorno.
El resultado es una bebida viva y no pasteurizada, rica en probióticos, antioxidantes y nutrientes, que despierta tus sentidos y nutre tu cuerpo y tu alma.