SAMAY, que en quichua alude al aliento y al descanso, te invita a pausar y reconectar con tu ritmo interior.
Elaborada con té negro y horchata andina —flores, hierbas y ataco— que le otorgan su característico tono rosado, y fermentada de manera natural para mantener su vitalidad.
Rica en propiedades digestivas, antioxidantes y relajantes, esta bebida fusiona energía y serenidad en cada sorbo.